En muchas ciudades europeas viven grandes comunidades marroquíes. Una parte importante procede del Rif, en el norte de Marruecos. Su historia migratoria es un proceso largo: trabajo, familia, lengua e identidad—y vínculos que siguen vivos.
Lengua: tarifit y vida multilingüe
Muchas familias rifeñas hablan tarifit en casa, junto con árabe y la lengua del país de residencia. La lengua también es pertenencia.
De la migración laboral a la vida familiar
Con la expansión económica de la posguerra, creció la demanda de mano de obra en sectores intensivos. Para muchos, lo “temporal” se convirtió en “permanente” con la reagrupación familiar y el crecimiento de nuevas generaciones en Europa.
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